El encargo era sencillo, se trataba de devolver a su estado doméstico un piso que había sido utilizado durante los últimos 10 años como consulta médica. El presupuesto, como siempre escaso. La pareja que iba a rehabitar el piso, llena de legítimas aspiraciones de transformar ese espacio en la casa de sus sueños.


Se optó por lo tanto por intervenciones sutiles que mantuvieran mayormente la distribución general. Nos permitía dormir tranquilos que las instalaciones de electricidad y fontanería habían sido renovadas recientemente en su totalidad. La demolición se redujo a un par de tabiques y a una zona de falso techo en la zona pública de la casa. De esta manera se igualaban los niveles de estar y cocina a una altura de 2.75m consiguiéndose una deseada continuidad espacial. Así conseguíamos además que un estar un poco pequeño se ampliara a través de la cocina separada por un cerramiento de madera y vidrio.


El amueblamiento de la cocina se camufla a modo de pared y se distribuye para aprovechar al máximo la entrada de una luz muy difusa y bonita a través del patio de manzana. Otra pequeña demolición se realiza para comunicar mejor la terraza, ya ganada hacia años para la casa, con el estar consiguiéndose así además una doble circulación.



Las habitaciones se pintan de pintura blanca de calidad y se coloca un suelo de madera laminada natural que invita a caminar descalzo. Se mantienen armarios y puertas de paso que habían sido también sustituidos recientemente.
El resto de las actuaciones son de tipo cosmético (revestimientos en baños con microcemento sobre la baldosa existente) y de diseño de piezas de mobiliario que transforman el espacio a nivel de atmósfera y de percepción (estantería muro de libros, poyete-zapatero, baldas volantes).


