NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES, PUENTE DE VALLECAS
Texto descriptivo de la propuesta – COAM 2009
el abrazo apuesta por compatibilizar calidad de las viviendas y de la pieza urbana. De cara a mejorar la relación con la ciudad, se ha optó por reducir la escala de la edificación buscando un aspecto más amable. Para ello, frente al esquema de bloque lineal y abierto (de 9 alturas + ático) propuesto por la imagen del plan urbano, se proyectó un edificio fragmentado y de menor altura. La ventaja de este gesto con respecto al bloque lineal es que consigue un mayor número de orientaciones que benefician al proyecto tanto desde su escala urbana como desde su vivencia interior donde mejoran la ventilación y la iluminación.

La estrategia para conseguir un edificio más amable se plantea siguiendo los siguientes pasos:
- Primero construyendo en el tercio permitido de planta baja porticada, evitando así la construcción de áticos.
- Segundo agotando el fondo edificable de 17 metros. Esto nos permite reducir una altura de 9 a 8 plantas en parte del edificio.
- Tercero provocando la sensación de diversidad del edificio articulado por dos patios abiertos y contrastando el acabado de fachada de los dos volúmenes.
El resultado es una disminución de la escala del edificio en la ciudad dando la sensación de dos volúmenes que se abrazan.

En un edificio con un sólo núcleo de comunicación vertical y distribución interior el mayor reto suponía conseguir el mayor número posible de viviendas con doble orientación. Para ello, se ha optado por un edificio de ocho esquinas donde ocho de doce viviendas por planta son viviendas en esquina. El espacio de distribución se encuentra iluminado y ventilado naturalmente generando experiencias y vistas en el espacio compartido. Así mismo, la planta baja porticada se ha diseñado como un lugar de juego y relación que permite la circulación continua (de las bicis) en torno a las viviendas orientadas a sur.
La vivienda en esquina consigue la ventilación cruzada entre dos fachadas de orientaciones distintas y por lo tanto, sometidas a distintas presiones de viento. Además, permite mejorar la distribución y maximizar la continuidad espacial.
Se mejora la estabilidad térmica del edificio situando el aislamiento al exterior y los forjados como acumuladores solares.

